Confiar en que una empresa de tecnología cuidará tus secretos por "buena gente" es como creer que el tráfico en la Autopista Francisco Fajardo va a fluir un viernes de quincena a las 5:00 p.m. Si no mueves tú el candado, el candado no existe.


Confiar en que una empresa de tecnología cuidará tus secretos por "buena gente" es como creer que el tráfico en la Autopista Francisco Fajardo va a fluir un viernes de quincena a las 5:00 p.m. Si no mueves tú el candado, el candado no existe.

La privacidad en internet es como el agua de la ducha en Caracas: un día la tienes y al otro se fue sin avisar, si no es que tus datos privados ya están en el marketplace de tanto hackeo.
Van todos los que están de nueva generación, buscando que la gente pruebe la "Inteligencia Asombrosa" de sus guerrero este año sin interrupciones publicitarias.
Durante años, las apps de movilidad nos vendieron la "libertad" de ser nuestro propio jefe, pero la verdad es que el algoritmo era el que mandaba: o agarrabas lo que te salía, o te bajaba el rating.
Un resumen de cómo el CEO global de Yango se sentó con emprendedores locales para entender por qué, si sobrevives al mercado venezolano, puedes conquistar el mundo.
La IA llegó para avisarte que tu cuerpo no es un NFT: si no lo cuidas, no tiene valor de reventa.
Se acabó el bullying entre burbujas azules y verdes; ahora el dilema será quién tiene más batería para recibir el archivo.
Imagina esta escena repetida tantas veces: En una cola eterna en Las Mercedes esperando un café, y vi la escena de siempre: un grupo de chamos tratando de pasarse las fotos de una rumba. "Chamo, pásamelas por AirDrop", decía uno. "No puedo, tengo el S24", respondía el otro con cara de derrota.
La verdadera riqueza en 2026 no es tener carro, es tener una app que te permita bajarte de uno sin tener que dar explicaciones ni esperar un comprobante.
Esto me recuerda a cuando en las fiestas familiares de aquí decidían unir dos casas porque no cabía la gente. "Bueno, traigan las sillas de allá para acá y ponemos una sola música". El detalle es que esa "música" nos va a costar un ojo de la cara.