Ahora Google sabrá que se me subió la frecuencia cardíaca, pero no sabrá si fue por el gimnasio o por el susto que me dio un motorizado en la acera.
Autor -Hugo Londoño

Guía de Blindaje: Cómo activar el E2EE (chats con cifrado extremo a extremo) en Whatsapp, Telegram y Messenger
Confiar en que una empresa de tecnología cuidará tus secretos por "buena gente" es como creer que el tráfico en la Autopista Francisco Fajardo va a fluir un viernes de quincena a las 5:00 p.m. Si no mueves tú el candado, el candado no existe.

WhatsApp y Signal sacan pecho mientras Instagram te deja “al desnudo” sin cifrado de extremo a extremo en este 2026
La privacidad en internet es como el agua de la ducha en Caracas: un día la tienes y al otro se fue sin avisar, si no es que tus datos privados ya están en el marketplace de tanto hackeo.
Al final del día, tener un aparato que te diga cómo te sientes es fino, pero no dejes que un algoritmo sea el que decida si hoy estás para comerte el mundo o para quedarte en pijama.
¿Estamos listos para pagar experiencias cuando a veces sufrimos para pagar el condominio? Al final, el venezolano siempre encuentra la forma de darse su gusto, y esta tarjeta es el "permiso oficial" para hacerlo con estilo.
La hegemonía de un solo "cacique" se está fragmentando, obligándonos a diversificar nuestras herramientas digitales en un entorno cada vez más competitivo.
"Si tu equipo de IT todavía apaga fuegos a mano mientras Rai ya los extingue por código, estás viviendo en el 2010. ¡Actualízate o te va a comer el lag!
Si el 63% de los negocios los llevan mujeres, ¿por qué todavía hay gente que piensa que "ayudar en la casa" es suficiente reconocimiento?
En un país donde nos acostumbramos a que "nada sirve", que una empresa mantenga su cartera de clientes intacta por 10 años nos dice que la excelencia no es un lujo, sino la única forma de no desaparecer. ¿Será que Solsica puede enfriar también la inflación?
Si todavía anotas tus claves en un post-it pegado al monitor, no te quejes cuando la "era de la IA" te pase por encima como un carrito de helados sin frenos.









