El debate sobre cómo cuidar a los chamos en internet cambió de nivel y hay que mirar como el mundo aborda el tema e intenta regularlo o buscarle nuevas vías. Eese palo de agua que tiene a Meta contra las cuerdas y ya mirando las plataformas que maneja como formulas de adicción en este público tan vulnerable, fijate, los gobiernos ya no miran a las redes sociales, apuntan directamente a la infraestructura de la red.
La gente de WatchGuard me pone en contexto, propuestas recientes en California y el Reino Unido buscan integrar la verificación de edad en los sistemas operativos. También intentan restringir el uso de herramientas como las VPN (redes privadas virtuales).
Lo comentábamos recientemente en la radio con Laura Castellanos. Una cosa es pedirle a una plataforma que modere su contenido. Otra muy distinta es modificar las entrañas del ecosistema digital.
Corey Nachreiner, director de seguridad de WatchGuard Technologies, encendió las alarmas. Trasladar estos controles a la infraestructura genera nuevos dolores de cabeza operativos.
Ajá ¿y por qué esta medida nos afecta directamente?
- Guerra contra las VPN: Estas tecnologías son vitales para empresas y trabajadores. Bloquearlas para evitar que un menor finja su ubicación causa fallas severas en accesos remotos legítimos.
- Centralización del riesgo: Obligar a un sistema operativo a gestionar identidades crea un blanco para los atacantes. Un servidor con millones de edades verificadas es una mina de oro.
- Evasión asegurada: Restringir herramientas de consumo masivo empuja a los usuarios hacia alternativas oscuras. Terminan descargando software malicioso al intentar saltarse las reglas.
Aquí en Caracas sabemos que una VPN no es un capricho. Es una herramienta básica para acceder a información cuando las operadoras locales presentan bloqueos o fallas de enrutamiento.
Si vamos al grano: Exigir la edad durante la creación de una cuenta neutraliza la evasión sin bloquear la red.
Nachreiner explica que las VPN tienen poco que ver con una verificación de edad bien estructurada. La intención de los reguladores es comprensible, pero su ejecución técnica es deficiente.
Reducir la fragmentación del ecosistema tiene sentido en papel. En la práctica, aumenta la fricción del usuario y vulnera las normas del gobierno del dato.
La solución exige medidas técnicas combinadas con análisis de comportamiento. Los sistemas deben leer patrones de uso continuo en vez de centralizar información estática y sensible.
Aspi como para los estados del Whatsapp: Quieren proteger a los menores rompiendo el internet de los adultos.
Diseñar leyes para un internet perfecto es un error. Los mecanismos de seguridad deben ser viables y convivir con nuestras herramientas de privacidad. Las buenas intenciones no detienen ciberataques.

