Movistar reunió a 150 chamas de escuelas populares de Caracas para darles herramientas en áreas STEAM. Más allá de la nota de prensa, es un movimiento necesario para que la próxima gran app o solución tecnológica venezolana no tenga solo firma masculina.
Esa chispa, esa curiosidad que a veces el sistema escolar —o la misma calle— te va apagando con el “ay, eso es de varones” o “eso es mucha matemática”, es lo que intentaron proteger en la quinta edición de Niñas TIC de Movistar.
Fueron 150 niñas de colegios como el Fe y Alegría de La Vega y otras zonas del municipio Libertador. Imagínatelas: niñas que quizás ayer estaban lidiando con el internet intermitente en su casa, hoy estaban frente a estaciones de Inteligencia Artificial, robótica y desarrollo web.

Lo que me gusta de esta movida es que no se queda en el discurso de “empoderamiento” de Instagram que a veces suena vacío. Aquí las pusieron a ensuciarse las manos con electrónica y a entender que el código es el lenguaje del presente.
Leer a Inés Sandra Machado hablar de derribar estereotipos suena bonito, pero lo que de verdad impacta es que esas niñas vieron a mujeres reales, profesionales que ya “lo lograron” en tech, diciéndoles: “Mira, yo también soy de aquí y esto que ves no es magia, es ciencia y tú puedes hacerlo”.
Si queremos una Venezuela que no solo exporte materia prima o talento para llenar bases de datos ajenas, necesitamos que las niñas del Andy Aparicio sepan que diseñar una página web o programar un robot es tan posible como cualquier otra meta.
Al final del día, la brecha digital no se cierra solo con más antenas, se cierra con gente —y especialmente mujeres— que sepa qué hacer con esa conexión.



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