En un hotel en Guaparo, Movistar Empresas reunió a los que mueven la maquinaria en Carabobo para decirles algo que ya sospechábamos: si tu empresa no entiende de Edge Computing o IA en 2026, estás operando con un ábaco en la era de los algoritmos.
Escuchar a Luis Oliveros hablar de una “economía más exigente” es el cable a tierra que necesitábamos. Ya no estamos en la época de las vacas gordas ni de la improvisación total; estamos en el juego de la disciplina. Si eres una Pyme en la zona industrial de Valencia, la pregunta ya no es si tienes planta eléctrica, sino si tus datos te están diciendo dónde estás perdiendo plata.

Movistar está tratando de dejar de ser “el que te pone el plan de datos” para ser el que te explica cómo la Inteligencia Artificial puede hacer que tu flujo de caja no sea un poema de terror. Hablaron de arquitecturas de redes autónomas y Edge Computing. Suena a ciencia ficción para alguien que pelea con el tráfico de la Variante cada mañana, pero es la diferencia entre competir con el mundo o quedarnos siendo una isla de nostalgia industrial.
Lo que más me resonó fue esa frase de Rowil Contreras sobre “entender el lenguaje de cada negocio”. Porque no es lo mismo lo que necesita un bodegón en El Viñedo que una planta ensambladora. La digitalización en Venezuela tiene que ser custom, casi que artesanal, para que funcione entre tanto bache.



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