Hoy revisamos tres plataformas que prometen resolver esos dolores de cabeza criollos: desde conseguir un plomero que no te embarque, hasta cuidar a los viejos cuando estás lejos, pasando por la realidad detrás del volante en las apps de traslados.
Si eres como yo, seguro tienes el celular lleno de aplicaciones que bajaste “por si acaso” y nunca abres. Pero hay que admitir que la dinámica en Venezuela ha cambiado.
Antes, si se te rompía una tubería, tenías que bajar a la conserjería o preguntarle a la vecina chismosa si conocía a alguien de confianza. Hoy, la tecnología intenta poner orden en ese caos.
Estuve revisando qué se mueve en el mercado digital local y hay tres propuestas que están sonando fuerte, cada una atacando un problema muy nuestro. Aquí te lo cuento sin adornos:
1. JOMI: El fin del “yo conozco a un chamo que repara eso”
¿Te ha pasado que contratas a alguien para arreglar el aire y termina dañando el compresor? JOMI llega presentándose como unas “Páginas Amarillas 2.0”.
La premisa es simple: conectarte con plomeros, electricistas o hasta profesores. Pero lo interesante aquí es el filtro de seguridad. En un país donde la desconfianza es norma, que te pidan verificación con cédula, RIF y selfie para registrarte (seas cliente o trabajador) da un fresquito de tranquilidad.
- El dato: Si eres tú el que ofrece el servicio (ellos les dicen “Homis”), la plataforma ofrece acceso a microcréditos y seguros. Es decir, formaliza un poco el “rebusque”.
2. Yito: Cuando la distancia pesa
Este punto toca fibra. Con tanta gente fuera del país, muchos abuelos se quedaron solos en casa. Yito no es solo una app de enfermeros; es más bien un “puente” para la tranquilidad de los hijos que emigraron.
Imagínalo como un servicio de “nietos por suscripción” (en el buen sentido). Su foco está en la recreación y el acompañamiento, no solo en la medicina.
- La analogía: Es como contratar a un asistente personal para tus papás, que se encarga de llevarlos al médico o simplemente sacarlos a pasear para que no se queden viendo televisión todo el día. Funciona como un marketplace verificado, así que no estás metiendo a cualquiera en casa de tus viejos.
3. La realidad de Ridery y Yummy (versión conductor)
Todo el mundo las usa para moverse, pero, ¿es negocio trabajar ahí? Me metí en foros y hablé con un par de conductores para contrastar la publicidad con la calle.
La promesa de los $600 mensuales existe, pero hay que leer la letra chiquita.
- La matemática dolorosa: Sí, entra dinero, pero el carro sufre. En una ciudad con los huecos de Caracas, el tren delantero pide auxilio rápido.
- El veredicto de la calle: La mayoría coincide en que esto sirve más como un “segundo frente” que como ingreso principal. Si le das full time, lo que ganas en carreras se te puede ir en repuestos y gasolina. La app se queda con un 25% aprox, así que saca bien tus cuentas antes de renunciar a tu trabajo de oficina.
Ridery y Yummy para el resto de nosotros
Mas que transportarnos ambos servicios pueden hacer envíos, resuelven con entregas dentro de la ciudad, ridery conecta con flety y oueden ayudar con transporte de carga.
Hey
Estas herramientas son como tener una navaja suiza en el bolsillo: no van a construirte la casa, pero te aprietan el tornillo que faltaba. Lo importante es usarlas con criterio, sabiendo qué esperar y qué no. Al final del día, cualquier cosa que nos ahorre tiempo en este tráfico o nos de paz mental, se agradece.

