Anthropic sacude el avispero tecnológico con Claude Mythos Preview, una IA tan potente que la empresa prefiere mantenerla bajo llave por su capacidad para detectar fallas milenarias en software. Mientras lanzan el Project Glasswing para que los gigantes de Silicon Valley se defiendan, en las oficinas de Meta se desata una fiebre bizarra llamada “Claudeonomics”, donde los empleados compiten por gastar tokens como si fueran bolívares en quincena.
1. El “espécimen” que Anthropic no quiere soltar
La gente de Anthropic se puso seria y soltó que Mythos es demasiado peligroso para el público general. ¿Por qué? Porque razona tan bien que puede encadenar vulnerabilidades como quien arma un collar de arepas.
Imagínate un hacker que no duerme, no pide café y que sacó un 93.9% en el SWE-bench Verified, dejando al modelo anterior en la prehistoria. Es como si un chamo de 15 años llegara a jugar en la Vinotinto y metiera tres goles de chilena en su primer partido.
2. Project Glasswing: El “vaca” de los gigantes
Como saben que tienen una bomba entre manos, lanzaron el Project Glasswing. Básicamente, le dieron las llaves del Ferrari a Apple, Google y Microsoft para que usen a Mythos para parchar sus propios huecos antes de que un malandro digital los encuentre.
Anthropic está soltando $100 millones en créditos para que estos socios se pongan las pilas. Es como cuando el vecino que sabe de mecánica te presta la herramienta cara para que arregles el bote de aceite de tu carro antes de que te deje tirado en la Cota Mil.
3. La locura de la “Claudeonomics” en Meta
Y mientras unos se preocupan por la seguridad, en Meta (los de Facebook, pues) se volvieron locos con la “Claudeonomics”. Tienen a 85.000 empleados compitiendo por ser la “Leyenda del Token”. Se gastaron 60 billones de tokens en un mes.
O sea, están quemando plata a lo loco para ver quién usa más IA, olvidando que usar herramientas no es lo mismo que chambear de verdad. Como decía un memo interno por ahí: “Gastar tokens no es impacto”. Es como el que se compra todos los implementos de gimnasio más caros pero no levanta ni una sospecha.
Si una máquina puede hallar errores de hace 27 años, ¿cuántos errores de nosotros mismos estaremos ignorando por estar pendientes de un ranking corporativo?
Si la IA ya sabe hackear hasta el pasado, mejor que nos encuentre confesados y con el firewall bien puesto.

