Lo normal es entrar corriendo para que no te corten la música, pero ojo: están usando páginas de empresas locales (desde dentistas en Chile hasta caucheras en Argentina) para montarte una fachada igualita a la de Spotify y robarte hasta el modo de caminar.
Mira, la movida está así: los ciberdelincuentes no siempre crean una página desde cero. A veces es más fácil “meterse” en la web de una PYME que tiene la seguridad medio floja o un plugin desactualizado.
Es como si alguien se metiera en el local de una panadería vecina para vender rifas falsas desde el mostrador; tú confías porque conoces el sitio, pero el que te está atendiendo no es el panadero.
ESET soltó la alerta porque la cosa en LATAM está seria. Usan marcas que todos queremos, como Spotify, para que bajes la guardia. Te piden loguearte y, de paso, “actualizar” tus datos bancarios. Si caes, tus credenciales y los números de tu tarjeta terminan en manos de alguien que no precisamente va a pagar tu suscripción Premium.
¿Cómo no salir “premiado”?
Mira el link completo: El candadito de seguridad ya no es garantía de nada. Si la URL dice algo como clinica-dental-pepito.com/spotify, huye. Spotify solo te pedirá cosas en spotify.com.
Duda del drama: Si te llega un mensaje metiéndote presión con que “tu cuenta será eliminada YA”, respira. Es el gancho clásico para que no pienses.
Doble factor de autenticación: Actívalo hasta en la cuenta del banco de la suerte. Ese mensajito extra al celular es el mejor portero que puedes tener.
Para las empresas dueñas de esas webs, el golpe es doble.
No solo les ensucian el nombre, sino que Google las puede marcar como peligrosas y mandarlas al sótano de las búsquedas. Mantener los sistemas al día no es un lujo, es higiene digital básica.
Al final, la seguridad en internet se parece mucho a caminar por el centro: no saques el teléfono en cualquier esquina y no le aceptes “ofertas increíbles” a desconocidos que parecen demasiado amigables.

