Seguro sigues sin darte cuenta que confesar tu clave en la caja para que pasen tu tarjeta es inseguro, mira lo que Eset está alentando.
Y aunque aquí Apple Pay todavía es ese terreno de Zelle, tarjetas internacionales y gente que logró configurar su wallet con bancos de afuera, la cosa se está moviendo.
El punto es que Apple se mata poniendo Face ID, tokenización y mil candados, pero los estafadores se dieron cuenta de algo: es más fácil hackearte el cerebro a ti que hackear el iPhone.
ESET sacó un reporte hace poco y, honestamente, las jugadas que están haciendo parecen sacadas de una novela de suspenso barata.
Las jugadas más comunes (y cómo no caer)
Para que no te agarren fuera de base en el Marketplace o por un correo raro, esto es lo que están aplicando:
- El phishing de “urgencia”: Te llega un mensaje diciendo que tu cuenta está suspendida o que te ganaste un premio. Te mandan un link que se ve idéntico al de Apple, pones tus datos y ¡pum!, regalaste la llave de tu banco.
- El “te pagué de más”: Alguien te compra algo por Marketplace, te manda una captura (falsa, obviamente) y te dice: “Oye, chamo, me equivoqué y te mandé $50 de más, devuélvemelos por Apple Cash”. Tú, de buena gente, se los devuelves, y a los tres días el pago original desaparece porque usaron una tarjeta robada.
- El Wi-Fi “gratis”: Si estás en un café o en el aeropuerto y ves una red abierta sin clave, mejor usa tus datos. Los hackers crean redes con nombres creíbles para interceptar lo que haces y tratar de pescar tu Apple ID.
- ¿Cómo cuidarse el bolsillo?
- No hay que ser un genio de la computación, solo hay que estar pendiente. Primero, activa la Protección contra dispositivos robados en los ajustes de tu iPhone (Ajustes > Face ID). Esto hace que, si alguien te quita el teléfono, no pueda cambiar tus claves así como así.
- Segundo, desconfía de la prisa. Si alguien te está presionando para que le des un código que te llegó por SMS o para que le devuelvas una plata “ya mismo”, respira hondo. Ese código es sagrado, ni el banco ni Apple te lo van a pedir nunca.
Al final del día, Apple Pay es súper seguro, pero funciona como una puerta blindada: de nada sirve si tú mismo le abres al extraño que toca el timbre.

