Todos hablan de Inteligencia Artificial, pero pocos logran que funcione de verdad en la industria. Un estudio reciente revela que la falta de talento calificado y los sistemas informáticos viejos (esos que piden a gritos jubilación) son el verdadero freno de mano para la evolución tecnológica, incluso más que el dinero.
Pero cuando bajas a la realidad, a la planta, a la oficina de lunes a viernes, la cosa cambia. Es como cuando ves el menú con la foto de la hamburguesa perfecta y luego te llega la que está aplastada en el papel aluminio: la intención está, pero la ejecución falla.
Un estudio reciente de GlobalLogic y HFS Research le puso números a esa sensación que muchos tenemos. Resulta que, aunque los jefes y directivos quieren meterle el pecho a la Inteligencia Artificial, el 51% de las organizaciones se estrella con una pared: no hay gente que sepa manejarla bien.
El síndrome del “Cacharro Viejo”
Imagina que quieres instalar la última versión de un videojuego 4K en la computadora que usabas para hacer las tareas del liceo en 2010. No va a correr, y si corre, se va a quemar.
Eso es exactamente lo que llaman “sistemas heredados” (o legacy systems, para los que les gusta el spanglish corporativo). El informe dice que el 49% de las empresas ve esto como su mayor obstáculo. Tienen una infraestructura digital remendada, con parches sobre parches, y quieren conectarle una IA de última generación. Spoiler: no funciona así.
Esto genera lo que en tecnología llamamos “deuda técnica”. Es como usar la tarjeta de crédito para pagar otra tarjeta; al final, los intereses te comen y no avanzas.
Talento: El recurso más escaso
Aquí en Venezuela sabemos un par de cosas sobre talento que se hace difícil de encontrar. El estudio, que sondeó sectores pesados como el automotriz y energía, dice que la mitad de las empresas no tiene programas serios para entrenar a su gente (upskilling).
Básicamente, quieren pilotos de Fórmula 1, pero solo están ofreciendo cursos para manejar bicicleta.
El reporte menciona que en mercados vecinos, como Colombia, aunque hay oferta académica, les cuesta integrar a esa gente en la operación real. Para nosotros, la lectura es clara: no basta con saber programar o usar ChatGPT; las industrias necesitan gente que entienda cómo conectar esa tecnología con los fierros, con la logística y con el negocio real.
¿Cómo se destraba el juego?
No todo es quejarse. El estudio suelta unas recomendaciones que, honestamente, aplican tanto para una multinacional como para un emprendimiento criollo que quiera escalar:
- Menos parche, más estructura: Deja de remendar lo viejo. A veces hay que cambiar el sistema base para poder crecer.
- Invierte en la gente, ya: No esperes encontrar al “unicornio” perfecto en la calle. Forma a tu equipo actual. El upskilling no es un lujo, es supervivencia.
- Conecta los cables: La estrategia de negocio y la tecnología no pueden ir por carriles separados. Tienen que hablar el mismo idioma.
La conclusión es sencilla pero contundente: la tecnología por sí sola no salva a nadie. Puedes comprar el mejor software del mundo, pero si no tienes al equipo que lo entienda y la infraestructura que lo aguante, solo tienes un pisapapeles muy costoso.

