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Para las empresas: ¿Tu data center tiene fiebre? La IA pide frío y un refrigerante va a caducar

A todos nos encanta pedirle a la Inteligencia Artificial que nos resuelva la vida: que si redacta este correo, que si hazme una imagen, que si analízame esta data. Pero rara vez pensamos en el “sudor” que eso genera. Literalmente.

Cada vez que le exiges potencia a un servidor para correr procesos de IA, esa máquina se calienta. Y no se calienta como tu laptop cuando abres muchas pestañas de Chrome; se calienta nivel núcleo del sol. Las empresas como Vertiv, que saben de esto, ya avisaron que el enfriamiento por aire tradicional se está quedando corto. Los racks de alta densidad de hoy son como meter a mucha gente en un vagón de metro sin aire acondicionado: el colapso es inminente.

En el mundo “primer mundista”, la tendencia es el enfriamiento líquido (agua y aire combinados). Muy fancy, muy eficiente. Pero aterricemos en Venezuela, enero de 2026. Aquí la realidad es otra y tenemos un “elefante en la habitación” del que pocos hablan: el refrigerante R22.

El problema del R22 (y por qué deberías preocuparte)

Resulta que, según Lorlly Urbina, una dura en ingeniería de Solsica, cerca del 50% de los aires de precisión en Venezuela todavía usan gas R22.

¿Cuál es el rollo? Que ese gas es al ambiente lo que el asbesto a la construcción: una reliquia dañina. El Protocolo de Montreal estableció que para el 2030 este gas debe estar totalmente eliminado. Caput. Finito.

Si tienes una empresa o gestionas un data center, tienes dos problemas chocando de frente:

  1. Necesitas más frío porque la tecnología (y la IA) lo exigen.
  2. Tu sistema actual usa un “combustible” que está a punto de ser ilegal y que ya no se consigue fácil.

¿Tengo que comprar todo nuevo? (Spoiler: No)

Aquí es donde entra la parte criolla de “resolver”, pero con ingeniería seria. No hace falta que botes a la basura toda tu infraestructura de enfriamiento (que sabemos que cuesta un ojo de la cara). Existe una movida llamada Retrofit.

Piénsalo como repotenciar el carro. Tienes el chasis bueno, la carrocería aguanta, pero el motor necesita un ajuste para aceptar gasolina nueva. Solsica está aplicando esto: cambian el refrigerante R22 por una opción ecológica y moderna, sin cambiar la unidad completa.

Es una jugada inteligente. Te ahorras la inversión masiva de equipos nuevos, cumples con la ley ambiental (y evitas multas futuras), y de paso aseguras que tus servidores no se derritan cuando decidas implementar más carga de trabajo digital.

No lo dejes para el 2029

En Venezuela tenemos el doctorado en dejar todo para última hora. Pero en temas de infraestructura crítica, esperar al 2030 para ver “qué se hace” es un suicidio operativo. Ya un 30% de los clientes de Solsica se cambiaron al lado verde de la fuerza con el retrofit.

La tecnología avanza rápido, y la temperatura de tus equipos también. Si tu aire acondicionado de precisión tiene más años que tu carro, es hora de revisar qué gas tiene en las venas. Créeme, es más barato hacer el upgrade hoy que tratar de enfriar un servidor con un ventilador de mesa mañana.

Acerca del autor

Hugo Londoño

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