Expertos en tecnología y ética debatieron el tema del año: ya no se trata de qué tan potente es la Inteligencia Artificial, sino de si podemos confiar en ella cuando se vuelve “invisible” y maneja nuestros datos desde la nube o el bolsillo.
Aquí cae más de uno: la mayoría de nosotros le da “Aceptar” a los términos y condiciones más rápido de lo que tardamos en pedir un café en la panadería. Pero ahora que estamos en 2026 y la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una novedad, sino algo que vive en nuestro teléfono, en la nevera y hasta en el reloj, la pregunta cambia. Ya no es “¿qué hace esto?”, sino “¿quién controla esto?”.
Hace unos días, en pleno CES 2026 en Las Vegas (sí, donde presentan desde televisores gigantes hasta robots que pasean al perro), Samsung armó una mesa redonda con gente pesada de la industria: Allie K. Miller, Amy Webb y otros duros del tema. ¿El punto central? La confianza.
La IA invisible: ¿Magia o caja negra?
El tema es que la tecnología se está volviendo “invisible”. Es como la electricidad o el WiFi: esperas que funcione, pero no ves cómo fluye. Los panelistas coincidieron en algo clave: para confiar en una IA que no ves, necesitas transparencia.
Piénsalo como cuando vas a un restaurante nuevo en Caracas. Si la cocina es abierta y ves al chef preparando la pasta, comes tranquilo. Si la cocina es una caja negra cerrada y solo sale el plato, necesitas mucha fe. Con la IA pasa igual. Allie Miller decía algo muy cierto: los usuarios queremos saber si nuestros datos se quedan en el teléfono (cocina local) o si viajan a una nube desconocida (delivery lejano).
Tu teléfono como bóveda
Aquí entra el término de moda: “On-device AI” (IA en el dispositivo).
Básicamente, es la diferencia entre guardar tu dinero bajo el colchón o mandarlo a un banco en el extranjero. Samsung y los expertos del panel insisten en que la verdadera privacidad hoy día es que el procesamiento de datos ocurra en tu propio equipo siempre que sea posible.
- Local: Tus fotos, tus chats, tus mañas se quedan en el chip de tu celular.
- Nube: Solo se usa si necesitas potencia bruta para algo muy complejo.
Es un alivio saber que no todo lo que le pregunto al asistente virtual termina en un servidor al otro lado del mundo.
El ecosistema blindado
Shin Baik, de Samsung, soltó una frase interesante: “La confianza no se promete, se comprueba”. Habló de Samsung Knox, que para los que no son muy techies, véanlo como el vigilante del edificio que no duerme. La idea es que si tienes reloj, tele y teléfono conectados, se cuiden entre ellos. Si uno detecta algo raro, alerta a los demás. En un país donde siempre hay que andar “pilas”, tener un sistema que se autoproteja suena a música para mis oídos.
¿En qué quedamos?
Al final, la conclusión del foro fue clara. La tecnología va a seguir avanzando, pero las marcas que van a sobrevivir no son las que tengan el robot más listo, sino las que nos hagan sentir que todavía tenemos el volante en las manos. La IA debe ser un copiloto, no el dueño del carro.
Como usuarios, nos toca dejar de dar “Aceptar” a ciegas y empezar a exigir esa transparencia. Porque una cosa es que la IA me sugiera qué serie ver, y otra muy distinta es que decida por mí sin que yo sepa cómo llegó a esa conclusión.

