El 19 de Febrero de 2026 se publico el Código de Ética para el Desarrollo y Aplicación Responsable de la Inteligencia Artificial de Venezuela, en él se establecen nueve principios fundamentales.

Camino a la ley en Venezuela este código está en el marco legal que busca establecer una línea guía, que pueda ayudar a personas, organizaciones, empresas y gremios a tomar estos fundamentos como un conjunto de principios, valores y normas de conducta como una normativa.
Suele ser autorregulatorio y sirve como guía o Soft Law (Derecho Blando) para organizaciones y gremios. No es solo una lista de prohibiciones, sino una declaración de la identidad moral
Hablemos de los fundamentos técnicos y de sostenibilidad
El documento suelta perlas que suenan muy bien en el papel, pero que puestas en el contexto de nuestra cotidianidad —donde el internet va y viene como el humor de un fiscal de tránsito—, te ponen a pensar.

1. La caja negra y la responsabilidad humana
Uno de los puntos clave es la Transparencia y Rendición de Cuentas. Dicen que los algoritmos no pueden ser una “caja negra” y que la culpa de un error siempre será de un humano. Es decir, si una IA decide que no te dan un crédito o que tu perfil es “sospechoso”, tiene que haber un Cristiano que explique por qué.
2. Privacidad vs. El “Dame tu número para el sorteo”
Hablan de Seguridad y Privacidad Absoluta. En un país donde te piden el número de cédula hasta para comprar un caramelo de menta, hablar de anonimización y cifrado suena a ciencia ficción sueca.
El reto no es solo que la IA sea segura, sino que nosotros, como usuarios, dejemos de regalarle la vida entera a cualquier app que nos ponga un filtro de perrito en la cara. La “resiliencia ante ataques” es fundamental, sobre todo cuando los hackeos a instituciones están a la orden del día.
3. El software libre y la “dieta” energética
Lo que más me llamó la atención fue la Responsabilidad Ambiental. Promover software libre es muy “nuestro”, muy de esa soberanía tecnológica de la que se habla desde hace años. Pero el punto de la eficiencia energética es el verdadero insider joke.
Entrenar una IA gasta una cantidad de luz absurda. ¿Cómo vamos a ser centros de innovación IA si todavía tenemos que rezarle a San José para que no se vaya la fase en el sector? Es una paradoja: queremos una tecnología verde en un contexto donde mantener los servidores encendidos ya es un acto heroico.


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