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¿Por qué tu próximo celular podría tardar más en llegar (y no es por la aduana)?

El mercado de los cerebros que controlan nuestras pantallas (DDIC) está en una montaña rusa de escasez y cambios técnicos que prometen un 2025 de sequía y un 2026 de “estabilización” forzada.

Resulta que el mercado de los DDIC (esos chips que le dicen a cada píxel qué color ponerse) va a caer un 1% este año. Y no es porque la gente no quiera ver Netflix, sino porque las fábricas están en un dilema existencial.

El drama de los chips: ¿Tele vieja o smartphone nuevo?

Imagínate que vas a comprar una batería para el carro y te dicen que no hay porque ahora todas las celdas se las están llevando para hacer plantas eléctricas. Algo así pasa con los integrados. El reporte de Omdia dice que la demanda de pantallas para smartphones y laptops está sufriendo porque hay una escasez de memoria brutal.

Además, los ingenieros se pusieron creativos con tecnologías llamadas DRD y TRD. En criollo: inventaron una forma de que la pantalla use menos chips para hacer el mismo trabajo. Es más eficiente, sí, pero hace que la venta de repuestos y piezas originales caiga. Para 2026, se espera que las teles LCD revivan un 4%, pero será un “saludo a la bandera” porque el resto de los aparatos (tablets y monitores) seguirán en la lona.

La guerra de las fundiciones (y el factor PMIC)

Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. Las fábricas en Taiwán y Corea del Sur están dejando de hacer chips para pantallas para enfocarse en los PMIC (los que gestionan la energía). Es como el que deja de vender empanadas para vender café porque le deja más margen.

Mientras tanto, China está inundando el mercado con chips para pantallas grandes, lo que genera un “exceso de oferta” que suena bien, pero la realidad es que si quieres un componente específico para un smartphone de alta gama, te va a tocar esperar o pagar el “impuesto de escasez”.

Pantallas en pausa

Al final del día, lo que esto nos dice a los que estamos aquí es que la renovación tecnológica no va a ser tan fluida. Vamos a ver muchas ofertas en televisores de 32 o 43 pulgadas (que son los que más se están moviendo), pero ese smartphone con pantalla AMOLED que tienes en la mira podría subir de precio o simplemente no llegar en las cantidades de antes. Estamos en modo ahorro, no solo de plata, sino de silicio.

Acerca del autor

Hugo Londoño

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