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Se acabó la luna de miel con la IA: En 2026, o te da plata o es puro gamelote

Así lo estima GlobalLogic, pero, si me hubieran preguntado hace dos años, yo diría que la IA en las empresas de por aquí era puro marketing o un juguete caro para que los CEOs se sintieran en Silicon Valley mientras bajaban a almorzar en Las Mercedes.

Pero fíjense cómo cambia el cuento. Ya no estamos en esa fase de “mira este poema que hizo ChatGPT”; ahora estamos en la etapa donde los números mandan, cuida cada opinión que menciones como presente y futuro porque seguro ya está pasando.

De la “curiosidad” al flujo de caja

Lo que dice la gente de GlobalLogic tiene todo el sentido del mundo si ves cómo se está moviendo el ecosistema regional. El 2026 se perfila como el año del ROI (Retorno de Inversión). En criollo: la IA dejó de ser un gasto de “innovación” para convertirse en el empleado que no duerme y que, además, no se equivoca facturando.

Hay un ejemplo que me dejó loco: una empresa de telecomunicaciones que bajó de 20.000 errores de factura a casi cero. Imagínate eso en una escala local. Aquí, donde un error en un sistema puede significar tres días de cola o una pelea eterna con un bot de soporte que no entiende nada, que la IA resuelva la burocracia interna es, literalmente, oro puro.

El muro de la realidad (Data y Talento)

Pero no todo es soplar y hacer botellas. Hay dos trabas que nos mantienen con los pies en la tierra:

  • La data está “miche”: Tenemos décadas de información guardada en formatos que ni Windows 95 reconoce, o peor, procesos que todavía dependen de un Excel que solo sabe usar “el señor de sistemas”. Sin datos limpios, la IA es como tratar de prender una parrillera con leña mojada.
  • Faltan manos (y cabezas): En Colombia y México están pidiendo expertos en Big Data y Machine Learningcomo si fueran harina PAN en escasez. No es que no haya programadores, es que necesitamos gente que sepa hablarle a los “agentes de IA” para que estos hagan el trabajo pesado de auditoría o diseño.

¿Y nosotros qué?

Lo que más me resuena de todo este reporte es que la IA no viene a borrarnos del mapa, sino a obligarnos a hacer un rebranding personal. Ya no basta con saber hacer la tarea; ahora hay que saber supervisar a la máquina que hace la tarea. Sectores como la banca y la ciberseguridad ya picaron adelante, reduciendo procesos de días a horas.

Al final del día, la tecnología en LatAm siempre ha tenido ese tinte de supervivencia. Usamos lo que funciona para que el negocio no se hunda. Si este año la IA empieza a pagar las facturas de luz y nómina de las empresas, entonces bienvenida sea a la oficina.


A veces nos asusta la velocidad del cambio, pero piensen en esto: si una máquina puede encargarse de la parte fastidiosa y repetitiva de tu chamba, ¿qué podrías estar inventando tú con ese tiempo libre? El futuro no es que la IA trabaje sola, es que nosotros aprendamos a ser los directores de esa orquesta.

Acerca del autor

Hugo Londoño

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