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Mercado Pago y la “billetera soñada”: ¿Por qué no termina de llegar a Venezuela?

He conseguido muchas conversaciones que se preguntan si Mercado Pago volvería y la respuesta siempre es complicad o requiere que no tengas apuro para hablar de ello.

La pregunta del millón en cualquier conversa sobre fintech en Caracas es: ¿Por qué Mercado Pago no funciona igual aquí?

A ver, ganas no faltan. Pero transformar a Mercado Libre de una simple pasarela de pagos (que es lo que es hoy: un intermediario que le cobra a tu banco) a una verdadera billetera digital donde puedas “parquear” tu dinero, es una movida que tiene tres alcabalas pesadas. Vamos a desglosarlo sin tanto tecnicismo bancario.

1. El permiso de los locales (Sudeban)

Imagina que quieres montar un puesto de perros calientes. No basta con tener el carrito y las salchichas; necesitas el permiso de la alcaldía, sanidad y pagar impuestos. Aquí pasa igual.

Para que Mercado Pago guarde tu dinero, necesita una licencia específica de la Sudeban (la Resolución 001-21 para las Fintechs). Esto no es un trámite de notaría; implica tener capital puesto en Venezuela, oficinas físicas y, lo más rudo: someterse a las reglas del juego bancario local. Eso incluye el encaje legal y los límites de transacciones. Básicamente, perderían esa agilidad de startup para entrar en la burocracia del sistema tradicional.

2. El “Big Boss” del norte (Compliance y NASDAQ)

Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga brava. Mercado Libre no es un bodegón de Las Mercedes; es una empresa pública que cotiza en el NASDAQ de Nueva York.

Eso significa que tienen una lupa gigante encima. Para operar servicios financieros completos aquí (especialmente si tocan dólares o créditos), tienen que aplicar un over-compliance. Es como tener un papá sobreprotector que no te deja salir si hay un 1% de probabilidad de lluvia. El riesgo de sanciones (OFAC) es un dolor de cabeza corporativo que pocas empresas gringas quieren asumir.

Además, está el tema cambiario. Si tú tienes bolívares en la app y el dólar pega un salto, ¿quién asume esa pérdida? Sin un mecanismo claro para protegerse de la devaluación, el negocio de dar créditos o rendimientos es inviable. Es como tratar de guardar hielo en la maleta del carro a mediodía en Maracaibo.

3. La competencia local (Ya tenemos Pago Móvil)

Seamos honestos: en Venezuela, la banca tradicional se puso las pilas por necesidad. El Pago Móvil, el C2P y el Biopago funcionan y resuelven el día a día.

Si Mercado Pago llega mañana, tiene que ofrecer algo mucho mejor que Banesco o Mercantil para que tú decidas mover tu plata allá. ¿La clave? El crédito. La única razón real para que el venezolano promedio abandone su app del banco es que Mercado Pago le preste dinero (Mercado Crédito) o le pague intereses por tener la plata ahí.

Sin eso, es difícil que compitan contra un sistema de pago inmediato que ya todo el mundo, desde el quiosquero hasta la farmacia, tiene instalado en el cerebro.

¿Entonces? Probablemente, seguiremos usando la app como pasarela un buen rato más. Hasta que el panorama de las sanciones baje la guardia y la economía permita a una transnacional operar sin miedo a quemarse las manos, la “superapp” seguirá siendo un sueño de lo que vemos en otros países.

Acerca del autor

Hugo Londoño

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