Samsung acaba de soltar los detalles del nuevo The Freestyle+, su proyector con IA que promete convertir cualquier pared (o techo) en una pantalla decente sin tanto drama técnico.
Levanten la mano, todos hemos tenido esa idea de ver una peli o un partido tirados en la cama proyectando en el techo, o armar una noche de cine en el patio ahora que refresca un poco. Pero la realidad suele ser un cable fastidioso, una imagen que se ve “mordida” o pasar media hora tratando de que el enfoque no se vea como si tuvieras miopía.
No es solo un refrescamiento de imagen; le metieron una cantidad de inteligencia artificial que, básicamente, hace el trabajo aburrido por ti.
Lo que de verdad importa (sin tanto término técnico)
Lo que más me llamó la atención es algo que llaman AI OptiScreen. Imagínate que el proyector es como ese amigo que sabe acomodar perfectamente el cuadro que quedó torcido. Si lo pones contra una pared que no es plana, o incluso si lo proyectas sobre una cortina, el bicho detecta el relieve y endereza la imagen solo (3D Auto Keystone). Ya no tienes que estar calzando el aparatico con un libro o una caja de fósforos para que se vea derecho.
Además, le subieron el brillo a 430 lúmenes ISO. Para que hablemos claro: el modelo anterior a veces sufría si tenías una lamparita prendida cerca. Este tiene casi el doble de fuerza, así que no necesitas vivir en una cueva para disfrutarlo.

¿Por qué nos sirve esto aquí?
En Venezuela nos hemos vuelto expertos en la portabilidad. Con el tema de los espacios compartidos, o simplemente porque nos gusta inventar un plan en casa de alguien, un dispositivo que solo “apuntas y ya” es un golazo.
- Es todo-en-uno: Trae el sistema de Smart TV y el Gaming Hub integrado. Es decir, si tienes buen Wi-Fi (o un buen hotspot), no necesitas conectar ni la laptop ni la consola.
- Sonido 360: El audio sale para todos lados. No es que vas a tumbar la casa, pero para una reunión pequeña o ver una serie en el cuarto, te ahorras el cableado de cornetas externas.
- Calibración de pared: Si tu pared no es blanca impecable (porque bueno, la pintura está cara o el tono es crema), la IA ajusta los colores para que no parezca que todo el mundo tiene ictericia en la pantalla.
A veces la tecnología se pone muy densa, pero este tipo de gadgets me gustan porque resuelven un problema de flojera real: el de no querer configurar nada. Es literalmente un cilindro que metes en el morral, llegas a donde vayas, lo prendes y listo.
Habrá que ver el precio cuando llegue a las tiendas locales a mitad de año, pero de entrada, que la IA se encargue de enfocar y enderezar la imagen mientras yo busco las cotufas, me parece un trato justo.


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