Estaba leyendo que el costo promedio de una filtración de datos ya ronda los 4.44 millones de dólares a nivel global. En Latinoamérica la cifra baja un pelo, a 3.81 millones, pero sigue siendo un dineral que ninguna empresa quiere (ni puede) regalar por un error de seguridad.
Es como si dejas la puerta de tu casa abierta en pleno centro de Caracas: el riesgo no es solo que se metan, sino todo el proceso de cambiar cerraduras, recuperar lo perdido y, lo más difícil, volver a dormir tranquilo.
En el mundo digital, ese “cambiar cerraduras” incluye multas, pérdida de clientes y un golpe a la reputación que no se cura con un post de disculpas.
Del pendrive al algoritmo
Hace veinte años, el problema era que alguien se olvidara un pendrive en un café. Hoy, los ataques son mucho más sofisticados: phishing, ransomware y hasta falsificación de identidad con IA. Es una evolución cuántica.
Fíjate que solo en el primer semestre de 2025 se detectaron miles de millones de intentos de intrusión en la región. Ya no es una cuestión de “si me pasa”, sino de “cuándo me va a tocar” y qué tan preparado me va a agarrar.
Lo curioso es que, según reportes de PwC, apenas el 24% de las empresas invierte más en prevenir que en reaccionar. Es como esperar a que se inunde la cocina para revisar las tuberías; sale más caro el técnico de emergencia que el mantenimiento mensual.
¿Cómo nos protegemos en este ecosistema?

Para que una operación sea resiliente, ya no basta con un antivirus barato. Se habla de estrategias de “Confianza Cero” (Zero Trust).
Imaginalo como un vigilante de edificio súper estricto que le pide la cédula a todo el mundo, aunque lo vea pasar todos los días. Si no estás en la lista y no tienes el carnet vigente, no pasas a la oficina (o a la aplicación, en este caso).
Expertos como la gente de Cirion, que monitorean ataques desde Miami hasta la Patagonia, insisten en que la seguridad debe ser por capas. No puedes proteger solo la entrada; necesitas cuidar los pasillos, los archivos y hasta quién tiene la llave del baño.
En resumen: No es solo plata, es confianza
Al final del día, el Día Internacional de la Protección de Datos nos recuerda que los datos son el activo más valioso que manejamos. Si una empresa pierde los datos de sus clientes, pierde el negocio. Proteger la infraestructura donde esos datos viajan y se guardan es la única forma de mantener la santamaría arriba en esta economía digital.


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