¡Degustación de Café! Ciertamente una de las tendencias más de moda es el empaquetamiento de servicios triple play o cuadra play. Pero, ¿Podemos pagar así tales servicios? José Otero mete el dedo en la yaga.
“… no puedo evitar sorprenderme al escuchar las promesas de la convergencia de servicios de telecomunicaciones. Los increíbles beneficios que las masas recibirán de las redes 4G o cómo accesos de 40 Mbps o 100 Mbps incrementarán la productividad de la mayor parte de la población. Lo que no me termina de cuadrar, es cómo en una región donde el salario mínimo promedio oscila en los US$ 250 hay quienes se atreven a decir que la gran masa podrá acceder a servicios empaquetados de tres o cuatros servicios pagando de US$ 60 a US$ 120 dólares mensuales según el mercado” dice José Otero, Presidente de Signals Telecom Consulting y agrega que estadisticamente “… hay mercados en los que el 30% de los hogares perciben menos de dos salarios mínimos. ¿Se imaginan un hogar de 3 personas con dos salarios mínimos con un plan convergente de telecomunicaciones con conexión a Internet (para ser más baratos) de 4 Mbps? ¿O accediendo a los promisorios planes de 4G que han de llegar a la región? ¿Cuándo fue la última vez que los profetas de la convergencia le recordaron a los medios el costo del teléfono inteligente más económico y el costo mensual para un plan de acceso a Internet móvil?”
Otero en su análisis una verdad inexorable: “No puedes gastar lo que tienes…“. En momentos precios al despliegue de tecnología 4G, Otero se pregunta ¿Podemos pagarla?
Esta pregunta es muy pertinente. En post anteriores pude leer a lectores que se quejaban que temen no podrán pagar los nuevos smartphone con OS Android y a diario leo a muchos venezolanos que sólo ven que las operadoras suben los precios sin ver la dura realidad: se deteriora a paso galopante nuestra capacidad adquisitiva.
“Tampoco olvidemos que las familias con bajo poder adquisitivo (aún con evasión de impuestos) tienen que invertir en alimentos, transporte, vestimenta y servicios básicos como electricidad para todos los integrantes del hogar que siendo bondadosos serían de 2,5 en las zonas urbanas de la región. ¿Dónde sobra el dinero para el triple play?” nos dice José.
Breve Análisis de José Otero
· Las inversiones centradas en modernizar las redes cableadas e inalámbricas para ofertar comercialmente altas velocidades de transmisión de datos tienen como objetivo principal mejorar la oferta de servicios a clientes corporativos e individuos con alto poder adquisitivo. Las redes HSPA+ (en un futuro cercano de LTE) no prestarán acceso a los quintiles económicos DE en los próximos años, a menos que se implemente un plan de gobierno que habilite algún tipo de subsidio que justifique la inversión para llevar infraestructura a zonas que de otra manera no serían rentables, como también para incrementar el número de usuarios de Internet en estas localidades.
· Uno de los principales temas que generan controversia en el sector de telecomunicaciones es el de impuestos. Un repaso de las iniciativas regionales nos muestra una gama de diversas alternativas como las de FITEL en Perú o FUST en Brasil. Este último ejemplo es un caso paradigmático sobre los potenciales problemas que puede enfrentar un gobierno al momento de crear un fondo para las inversiones en telecomunicaciones: se tiene el dinero pero simplemente no se invierte.
· Existen iniciativas centradas en utilizar los servicios de telecomunicaciones como una fuente de ingresos adicional que permita al gobierno cubrir costos. Hay ejemplos que pueden parecer plausibles como el de 5 centavos de dólar por minuto de telefonía en Haití o el caso temporal de un incremento de 4% que se cobró en Colombia para financiar proyectos deportivos. Por otro lado, hay medidas impositivas puramente recaudatorias como el IEPS mexicano que encarecen los servicios de telecomunicaciones ofrecidos a los consumidores.
· El reto de los entes reguladores es cómo poder combinar la recolección de impuestos con la expansión de redes de telecomunicaciones en zonas marginadas del país. Parte de este desafío se desprende de cuán dispuestos estén los operadores privados a masificar los servicios de telecomunicaciones en sus respectivos mercados. Por ejemplo, ¿desaparecería en México la oposición al IESP si el gobierno anunciara que los fondos recaudados se utilizarían exclusivamente para subsidiar proyectos de telecomunicaciones en zonas que carecen de cobertura?
· Los esfuerzos gubernamentales para expandir la cobertura de redes de telecomunicaciones son sumamente necesarios. No importa si dan énfasis en la infraestructura cableada como se observa en la iniciativa “Argentina Conectada” o por medio de alternativas inalámbricas como la “Red Nacional de Banda Ancha” de Panamá, lo importante es facilitar el acceso al Internet. Una vez solventada esta primera barrera de cobertura, el segundo obstáculo a vencer es la disponibilidad de terminales que permitan la conexión a Internet. Ejemplos de cómo hacerlo van desde la implementación del Plan Ceibal en Uruguay hasta la promoción de cibercafés por parte de la RCP en Perú e INDOTEL en República Dominicana. Sin embargo, es la tercera barrera la que parece tener menor importancia mediática – ¿será que es menos “marketinera” para noticia de periódicos? – la que podría definir el éxito de todos estos esfuerzos: la capacitación de las personas en la utilización del Internet, la actualización de software y asegurar los fondos para el mantenimiento a largo plazo de estos planes.
· El crecimiento de los servicios de telecomunicaciones en los segmentos de menor poder adquisitivo sólo será viable por medio de la cooperación de los sectores privados con el gobierno. Deben existir incentivos que promuevan la entrada de los operadores en las regiones apartadas del país, aunque los gobiernos tienen que comprender que para poder desplegar una red existe la necesidad de una infraestructura básica en el lugar que se pretende conectar. A corto plazo la imposición de requisitos de cobertura geográfica y poblacional son dos herramientas muy importantes que poseen los reguladores al momento de entregar licencias/concesiones en sus respectivos mercados. Además, tiene que haber obligaciones mínimas de explotación de activos finitos como el espectro radioeléctrico que sirvan para prevenir la acumulación del mismo por actores que no lo utilizan para ofrecer servicios comercialmente en perjuicio de los consumidores.
“Podría decirse que es esta misma necesidad de esperanza la que parece forzarnos a encontrarla en cada rinconcito de nuestra realidad y a abrigar con fuerza los discursos que desafían la lógica pero que momentáneamente nos hacen sentir bien. Nos gusta alimentarnos de palabras… y las telecomunicaciones latinoamericanas no están exentas de palabrería barata o de fogatas discursivas de promoción a toda costa. Lo importante es el cortoplazismo pues para cuando exploten las irrealidades de las promesas del presente estaremos protegidos por una pensión, un nuevo termino eleccionario o simplemente demasiado ocupados tratando de vender nuevas ilusiones. ¿Por qué nos resulta tan fácil olvidar?” finaliza diciendo nuestro buen amigo José Otero.
En lo personal me preocupa que la tecnología que pudiera reducir brechas sociales, se convierta en una zanja que ninguno de nosotros podamos atravesar.

RSS Noticias
Mi Yahoo
iGoogle / GReader
Netvibes
Bloglines
Aragua







